En tiempo de dictadura, los artistas de la capital, censurados en el ámbito público, buscaban diversos lugares clandestinos, para producir y difundir creaciones artísticas, que servían como dispositivo para la resistencia política. A si locales, que estuvieron a disposición de la cultura en los tiempos difíciles, están considerados en la actualidad como “locales de Culto”, entre ellos: Los Canallas, ubicado en San Diego 360. El ingreso a este local estaba controlado por un santo y seña, trasmitido en clave por la radio Colo-Colo. En este local pernoctaba la clientela hasta el amanecer, cuando terminaba el toque de queda.
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